Abre los ojos Inés. Eso, muy bien. ¿Ves lo que hiciste?Vamos a comenzar por el principio, ya eres tú otra vez. Extasiada corres de un lado para otro buscándolo. Pero no está. No me digas que no, no está y no lo estará. Sí, lo perdiste. Al igual que tu cordura aquel día funesto. No te hagas más preguntas, comienza a actuar. Seguiremos asumiendo, el miedo. ¿Qué harás con él? Está bien eso, ya sabes que lo dejarás de lado, siempre te das cuenta tarde, ese es tu error (¿Otro más?) y actúas por consecuencias. Ya es tiempo de madurar esa mente que rompió su cascarón pero aún no se atreve a salir de él. Ingrata, eso eres, deberías "escribir un libro con tus crisis" y luego quemarlo en el fuego de un volcán y que así, la tierra se lleve tus pasos en falso. Sigamos, estás siendo una infeliz, de tomo y lomo. ¿Por qué te permitiste llegar a ese punto si tenías todo lo que pedías? Ya sé lo que me vas a decir. Que fuiste una cobarde ¿Cierto? Sí. No esperes más, toma la iniciativa. ¿Ya lo hiciste? Que bien. Y ¿Qué pasó después? Que te cerraron la puerta? Ahh, bueno... era uno de los riesgos ¿No? Ya puedes saber que no eres dueña de nada. Porque eso estabas creyendo, y estabas muy equivocada. Es tiempo de crecer, ya no te persigas más la cola, mejor persigue un nuevo cielo, un nuevo horizonte, uno que expanda cada uno de tus límites hacia la tranquilidad, la paz. Cosa que te está faltando hoy. Como humanos buscamos la sociabilidad, lo sé, pero a veces es necesario la retracción para completar el círculo que sólo se llena de manera solitaria, deshaciendo cada nudo para soltar tu barco y navegar en aguas que solo tú sabes recorrer, con la precisión y conocimiento innato inexplicable, que solo tu sabes encontrar. Pero primero, encuéntrate. Es difícil cruzar la barrera del autoconocimiento, sobre todo si eres una cobarde. Yo sé que es terrible cuando sientes la vulnerabilidad congelar tus huesos y el sufrimiento es sinónimo de transparentarse al mundo. Y eso es un problema que refugiamos en el externo adyacente. No sabemos qué piensa el resto y no por eso debes paralizarte, eres dueño de tus actos y esclavo de tus omisiones, acaso no es lógico volverte piedra cuando no sabes qué hacer? y más aún... no es ilógico sentirte frustrada cuando ya has hecho todo? Claramente, nunca es suficiente, nunca el exterior captará tus esfuerzos y por sobre todo, nadie sabrá cuáles son tus verdaderos sentimientos. De manera inocua lo vivimos, lo sentimos y lo destruimos, vivimos en torno a ello sin posibilidad de revancha para revertirlo. Lo que es, es. Te quiero, eso es. (Pero es fin, eso también es)
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