sábado, septiembre 29, 2007

Malditas hienas carroñeras

El infinito jamás será algo más,
ni lo acabable más allá de un instante.
Frente a un humo evanescente
el cielo guarda celoso mi trágica mente.

El pasado nunca quedará tan adelante
o el futuro demasiado incierto, demasiado seguro.

Nisiquiera conocemos la distancia
para qé entibiarnos con desidia en la ignorancia.

Malditas sean las negras capas
revestidas de hedor, sangre febril
anula la conciencia y ahúya a la muerte
(malditas hienas carroñeras)

El morir jamás será un desapego a la vida
Ni la vida tan triste, dolorosa como una profunda herida.
Mientras cante,, llore y ría otra vez
sé qe perpleja mi soledad se alejar, corre ligera de pies.

Ágil descarrilamiento, transforma mi alma
en colores para la eternidad,
ágil descarrilamiento, llena mis ojos
de una visión infantil.

Caos senil, rotunda caminata a la prision abstemia.
Yo, como sería yo sin poder gritar?
Yo, como sería yo sin voz?
El infinito jamás será algo acabable,
ni lo acabable algo contable.

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